EL MERCADO DE TRABAJO Y LA IGUALDAD DE GÉNERO EN 2018

La favorable evolución de la economía y del mercado de trabajo durante 2018 ha permitido seguir avanzando hacia una mayor igualdad en el ámbito laboral: al terminar el año, hay 10,6 millones de mujeres activas laboralmente, un millón más que en 2007, año de referencia de este Informe, superando los niveles medios del entorno europeo, de las que 8,9 millones están trabajando, a la vez que el paro se ha reducido significativamente, a 1,7 millones de mujeres en paro.

En este contexto, las diferencias de género en términos de tasa de actividad, empleo y paro han continuado reduciéndose. Entre los jóvenes esas diferencias son reducidas, con tendencia a converger.

Sectores de actividad: desarrollan su actividad mayoritariamente en el sector servicios, donde trabajan 7.800.000 mujeres, casi el 89% de las mujeres con empleo, en las actividades de comercio, sanidad, hostelería y educación, siendo baja su presencia en industria y mínima en construcción.

Los avances del empleo femenino en 2018 se han concentrado en las actividades administrativas y educación, a un ritmo del 7,3% y del 5,4%.

Ocupaciones: desempeñan mayoritariamente puestos de trabajo vinculados a actividades científicas y profesionales, así como a niveles intermedios, siend0 limitada su presencia en puestos directivos, ocupados mayoritariamente por hombres, las dos terceras partes de ellos. Los últimos datos para 2017 muestran que el 76,1% de las mujeres tiene jefes pero no subordinados, frente al 63,6% de los hombres. El 4,8% trabaja como directiva frente al 9,1% de los hombres.

Territorialmente: las diferencias en la brecha de actividad y empleo son significativas, vinculadas al mercado de trabajo local. La brecha es mayor en Castilla-la Mancha, Extremadura y Murcia, y menor en Asturias, Galicia y País Vasco. Los avances desde 2007 han sido particularmente intensos en La Rioja, Castilla la Mancha, Navarra, y País Vasco.

Tiempo parcial: el empleo a tiempo parcial lo concentran las mujeres, el 76%, y aproximadamente la cuarta parte de ellas tienen esta
jornada, aunque en menor medida que en la zona euro, dónde más de la tercera parte de ellas trabaja a tiempo parcial. Si durante la crisis aumentó casi 4 pp, desde 2015 se estabiliza. El peso del empleo a tiempo parcial se eleva progresivamente con la maternidad y con el número de hijos/as, contrariamente a lo que sucede con la temporalidad.

Emprendimiento: en 2018 ha vuelto a aumentar el emprendimiento femenino, hasta el 6% de tasa de actividad emprendedora.
España se sitúa a un nivel medio respecto a los socios europeos, por detrás de países como Luxemburgo, Holanda, Austria e Irlanda, con una tradición más larga.

Brecha salarial: en 2017 es del 15,1%, 1,2 pp inferior a la media de la Eurozona, siendo España el país que más la está reduciendo desde 2012, 3,6 pp frente a 1,3 pp en la Eurozona.

 

LAS MUJERES REPRESENTAN LAS DOS TERCERAS PARTES DEL EMPLEO A TIEMPO PARCIAL

Las mujeres concentran en España las tres cuartas partes del empleo a tiempo parcial, el 74,5%. Sin embargo, en los dos últimos años se ha suavizado la tendencia al alza que se registraba desde 2005: en 2018 el 24,0% de las mujeres trabaja a tiempo parcial, frente al 24,2% en 2017, y en niveles algo más elevados que en 2007 cuando suponían el 22,2%.

Esta proporción se mantiene por debajo de la media de la Eurozona, donde el trabajo a tiempo parcial también es mayoritariamente femenino. La tasa media de trabajo a
tiempo parcial para las mujeres en la Eurozona en 2017, último dato disponible, se
mantiene estable, en el 35,7% frente al 24,1% en España.

Por países existen diferencias importantes: destaca Holanda donde alcanza el 76,4%,
junto con Austria y Alemania, en el entorno del 47%, y Bélgica y Reino Unido, en el 42,1% y 40,8% respectivamente. En los países donde el tiempo parcial está más extendido, el grado de involuntariedad del empleo a tiempo parcial es más reducido.
El porcentaje de mujeres que opta por empleos a tiempo parcial por cuidado de niños,
adultos y otras obligaciones familiares en España es significativamente más bajo que en la UE, el 12,8% de las empleadas a tiempo parcial en 2017 frente al 26,3% en la Eurozona, a la vez que ha descendido en mayor proporción desde 2007, cuando suponía el 19,2% (el 29,1% en la UE). Apenas un 1,8% de los hombres ocupados a tiempo parcial en 2017 atendía a estos motivos (el 4,5% en la UE).

La mayor proporción de mujeres en la contratación a tiempo parcial incide en su nivel de retribuciones, de forma que aunque los trabajadores a tiempo parcial tienen los mismos derechos que los trabajadores a tiempo completo, reciben una retribución inferior.

En el caso de las mujeres, de acuerdo con la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2016, fue alrededor de un tercio inferior a la retribución horaria recibida por una mujer con jornada a tiempo completo, un 31,7% más baja. Para los hombres, esa diferencia es menor, algo más de una cuarta parte inferior a la retribución horaria recibida por un hombre con jornada a tiempo completo (un 28,9%).

Sin embargo, las diferencias de género en las retribuciones son menores entre los
trabajadores a tiempo parcial que entre los trabajadores a tiempo completo: las mujeres a tiempo parcial reciben un salario medio anual tan solo un 6,7% inferior al del hombre frente al 12,5% inferior en el caso de las mujeres a tiempo completo.
Las horas extras no retribuidas representan para la mujer alrededor del 49% de las horas extras que realiza y el 36% del total de horas extras no retribuidas realizadas por el conjunto de los asalariados, situación que apenas ha cambiado en relación con 2008, si bien el número total de horas extras y el de no retribuidas ha descendido, aunque con menor intensidad que entre los hombres. Para los hombres, las horas extras no retribuidas representan el 44% de las horas extras que realizan.

 

Fuente: MINISTERIO DE TRABAJO, MIGRACIONES Y SEGURIDAD SOCIAL.

Haz clic para acceder a situacion_mujer_trabajo_2018.pdf

 

 

Siete profesiones donde la mujer rompe el maleficio salarial

La feminización alcanza a profesoras de FP, agentes de seguros, ingenieras agrícolas y responsables de recursos humanos, entre otras profesionales.

Una analista financiera.

Los hombres ocupan puestos de mando mientras las mujeres se encargan de cuidar a niños y enfermos. Esos eran los dos extremos del mercado laboral español en 2011 y siguen siéndolo, con pocos avances desde esa fecha, primer año disponible para analizar la evolución de las profesiones. Los hombres copan el 60% de los empleos de dirección, los mejor pagados, mientras que en las tres categorías profesionales con los peores sueldos más de la mitad de sus trabajadores son mujeres.

Pero siete categorías o familias profesionales se escapan de esa dinámica. Con sueldos superiores a la media de las 174 disponibles en la Encuesta de Población Activa (EPA),las mujeres han conseguido en ellas la paridad, según revela un análisis de microdatos del INE elaborado por EL PAÍS a partir del trabajo del técnico de empleo Enrique Negueruela, que pronto publicará Comisiones Obreras. Son las ingenieras agrícolas, químicas, analistas de finanzas, profesionales de ventas de productos técnicos y médicos, profesoras de FP, entre otras.

Las mujeres no logran acceder a los puestos de dirección y gerencia, los mejor pagados, ni siquiera en aquellas profesiones en las que son mayoría. En los cuidados de personas mayores o enfermas hay un 92% de mujeres, pero los puestos de dirección son para ellos en un 63% de los casos. Una situación parecida se da en los medios de comunicación, profesión muy feminizada: en las 30 mayores empresas de comunicación de España hay 268 cargos de gestión y en el 75% de ellos el sillón lo ocupa un hombre. En general, en los puestos de dirección y gerencia en España hay 260.000 hombres frente a 143.00 mujeres.

Puestos más altos

Sí hay profesiones donde las mujeres han dado un paso importante hacia la paridad los últimos siete años en las categorías más altas, directores y gerentes, es decir, ocupan entre el 45% y el 50% del total. Es el caso de las directoras financieras, de recursos humanos y de políticas de planificación, siguiendo la descripción del INE, donde son el 47%, diez puntos más que en 2011. Este salto lo han dado también en otras categorías con salarios por encima de la media nacional: agentes de seguros, analistas y especialistas en finanzas, profesionales de ventas de productos técnicos y médicos, biólogas e ingenieras agrícolas, profesoras de formación profesional y la tríada de físicas, químicas y matemáticas.

¿Por qué estas profesiones y no otras? Los expertos consultados no tienen una respuesta clara. Enrique Negueruela subraya que la crisis económica ha mezclado las cartas del juego: «Ha sido un momento en el que muchos trabajadores se han movido hacia otros empleos, dejando, al menos durante un tiempo, un hueco».

Cada categoría profesional tiene sus matices. En el caso de los analistas financieros, donde las mujeres ya son un 52%, «se trata de un sector que viene de despachos de tradición familiar, donde siempre fue normal el trabajo femenino», apunta José Manuel Sánchez Morán, presidente de la Asociación Española de Asesores Financieros y Tributarios (AEAFyT). Aún más importante, se ha empezado a romper un techo: «Antes el dueño o socio principal del despacho siempre era hombre. Ahora, cada vez hay más socias».

Estas especialistas financieras se han multiplicado por dos en siete años. Es un dato importante ya que la profesión se enmarca en la segunda categoría con mayores sueldos, según la Estadística de Estructura Salarial del INE.

Las estadísticas tampoco recogen matices en el sector de las materias científicas. Sí los identifica Adela Muñoz, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) en Andalucía y catedrática de química inorgánica. «En química las mujeres han ganado gran visibilidad a lo largo de los años y eso ayuda a nivel laboral. Por ejemplo, la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, es química». En la disciplina de física se notan mejoras, pero queda más camino por recorrer, señala Muñoz, aunque el escenario peor es en las matemáticas: «Desde que esta carrera se relaciona más con las tecnologías y menos con la enseñanza, hay cada vez menos mujeres». Ha pasado a ser «cosa de chicos», de ahí la cantidad de programas para impulsar la presencia femenina en este sector.

 

Fuente original:  EL PAÍS 

Las mujeres son mayoría en la carrera judicial, pero las instancias superiores se quedan lejos de la paridad

En 15 de 17 Comunidades Autónomas hay mas juezas, aunque en el Supremo solo representan un 18,8% de los magistrados

La presencia de mujeres en la carrera judicial en España continúa al alza, pero la paridad está aún lejos de lograrse en instancias superiores como el Tribunal Supremo o los Tribunales Superiores de Justicia. Esa es la principal conclusión que se extrae del Informe sobre la estructura de la carrera judicial que ha publicado el Consejo General del Poder Judicial este viernes, donde se detalla la edad y el género de los 5.419 jueces que actualmente prestan servicio. La tendencia es clara: las mujeres ya son mayoría en 15 de las 17 Comunidades Autónomas, seis más que hace cinco años y el Tribunal Supremo cuenta por primera vez con una Sala (la Cuarta, de lo Social) con composición paritaria. Aunque este órgano es precisamente el peor ejemplo de paridad y demuestra el techo de cristal de muchas juezas en España: solo 15 de sus 79 magistrados (un 18,8%) son mujeres.

A 1 de enero de este año, fecha de elaboración del informe, sólo en Aragón, con un 48,7%, y en Murcia, con un 45,5%, el número de mujeres entre los jueces no ha alcanzado el 50% del total, aunque también en esos territorios, muy próximos a ese porcentaje, la tendencia se mantiene al alza. En el otro extremo de la balanza está el País Vasco, que con un 61,6% de mujeres encadena seis años consecutivos con más de un 60% de juezas en su territorio. Le siguen Madrid (58%), Galicia (57,9%) y la Comunidad Valenciana (57,1%).

Pero esta mayor presencia femenina se ve claramente mermada según se asciende en el escalafón. En los órganos unipersonales, es decir, los juzgados de lo penal, menores, primera instancia, instrucción y violencia sobre la mujer (todos excepto los tribunales mercantiles y de lo contencioso administrativo) el número de mujeres es superior al de los hombres. Sin embargo, en los órganos centrales, tribunales superiores de justicia y audiencias provinciales, los varones son mayoría. Y en algunos casos, de manera aplastante.

En el Tribunal Supremo la cifra es del 18,8% y en los Tribunal Superiores de Justicia de las Comunidades, solo un 37,4% son mujeres. La cifra es baja también en los Juzgados Centrales de Instrucción (16,7%) y de lo Contencioso Administrativo (27,3%), dependientes de la Audiencia Nacional, aunque este órgano es la alta instancia más cerca de la paridad, con un 44,4% de juezas.

Estas diferencias se explican también a través de la edad. Para acceder a cualquier órgano superior es necesario haber acumulado bastante experiencia como juez. Esto significa que los órganos centrales (Tribunal Supremo y Audiencia Nacional) son los tribunales donde se encuentran los jueces de mayor edad (61,9 años de media) y los que más años llevan en el ejercicio de la función jurisdiccional (31 años de media). Si se observa la distribución por edades, las mujeres son mayoría en el rango que va de los 20 a los 50 años, pero minoría entre los de mayor edad. Entre 50 y los 60 ya hay un 51% de hombres frente a mujeres, una diferencia que va creciendo: entre los 61 y los 70 años, apenas hay un 26,9% de juezas, y entre los de 71 o más, solo un 6,5%.

Sin embargo, al menos desde 2004, entre los jueces de nuevo ingreso en la carrera judicial las mujeres vienen superando en número a los hombres. De hecho, la última promoción de jueces que ingresaron en la Carrera Judicial por el turno libre está integrada por 86 mujeres y 42 varones, lo que supone que las juezas representan el 67,2% del total.

Fuente original: EL PAÍS.

 

¿Cuáles son nuestros derechos en la huelga del 8M?

A.L. | Palma | 05/03/2019

FUENTE: https://www.ultimahora.es/noticias/nacional/2019/03/05/1062605/cuales-son-nuestros-derechos-huelga-del.html

Participantes en la concentración convocada por movimientos feministas en 2018.

Participantes en la concentración convocada por movimientos feministas en 2018

Con la convocatoria de huelga del 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, el Moviment Feminista de Mallorca nos recuerda cuáles son nuestros derechos ante esta jornada de paro.

  • ¿Tengo que avisar como trabajador/a previamente si voy a hacer huelga?

No hay obligación de hacerlo.

  • ¿Si hago huelga me pueden despedir?

No, el derecho de huelga es un derecho fundamental. Si te despiden pueden denunciar y tendrías que readmitirte.

  • Si hago huelga, ¿la empresa me puede sustituir?

No. Tampoco puede subcontratar a nadie en tu lugar ni puede pedir a tus compañeros hacer horas extras. Si la empresa lo hace, se le puede denunciar por vulneración del derecho a huelga.

  • ¿Puedo participar en un piquete informativo?

Sí, informar de los motivo de la huelga es legal.

  • ¿Quién tiene que hacer servicios mínimos?

Afectan sólo a los servicios públicos y a los servicios imprescindibles para la comunidad. En la huelga feminista del 8M, el movimiento recomienda que los servicios mínimos los realicen hombres.

  • Si se vulnera mi derecho a huelga, ¿qué puedo hacer?

Debes ponerte en contacto con los sindicatos convocantes. Puedes denunciar el caso en Inspección de Trabajo o en los juzgados.

  • ¿Cómo puedo participar si no tengo un contrato laboral regularizado?

Puedes hacer huelga de consumo, puedes compartir la información y puedes participar en todas las actividades que se harán durante la jornada del 8 de marzo.

Esade advierte de que crecen las barreras para romper el techo de cristal

El 46% de las directivas opina que aumentan sus problemas para conciliar, la brecha salarial y la falta de reconocimiento de su trabajo, según el estudio Esade Gender Monitor

Las barreras que impiden que la mujer alcance puestos directivos en las empresas españolas, lejos de disminuir como podría pensarse a la vista del auge social de la igualdad, aumentan. Al menos así lo afirman la mayoría de las ejecutivas consultadas por Esade Business School para elaborar su tercer ‘Gender Monitor’. El 46% de las encuestadas considera que las dificultades para conciliar crecen (frente al 27% del año pasado), las que perciben la brecha salarial también (del 33% de 2017 al 41% de 2018) y, además, existe una falta creciente de reconocimiento de sus tareas por parte de las empresas (sube del 26% al 34%). La dificultad para conciliar la vida profesional y la personal y la escasa identificación de las mujeres con los valores de la organización para la que trabajan son los principales obstáculos para el ascenso de las féminas a la alta dirección.